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lunes, 6 de agosto de 2018

Movido Por El Espíritu, No Por la Miel Humana


Ninguna ofrenda de cereal que ofrezcáis al Señor será hecha con levadura, porque no quemaréis ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para el Señor.
Levítico 2:11
Imagina pasar caminando por el lugar en donde se encuentra el hijo pródigo sentado en el chiquero. (Lucas 15:11-24)  Lo miras, y lo ves salivando por la comida de los cerdos.  Creyendo que es bueno ser amable, le das dinero para que se compre comida.
La amabilidad humana te recuerda: “Yo soy cristiano.  Debo ser amable, bueno y perdonador.”  Tal dulzura o amabilidad humana es semejante a la miel.  De manera interesante, mientras nosotros la ponemos en alto, Dios le dice a Su pueblo que no le ofrezca ofrendas de cereal con miel en ellas.
La ofrenda de cereal habla de la vida de Jesús en la tierra.  No mezclar miel a la ofrenda de cereal, habla de cómo la compasión y la bondad que vemos en Jesús durante Su ministerio terrenal, eran divinas.  No hubo “miel” de bondad humana que fuera corrompida por la debilidad humana.
En retrospectiva, la peor cosa que alguien podría haber hecho por el hijo pródigo era darle dinero cuando estaba en el chiquero.  Él no solo no hubiera regresado a casa, sino que lo que el Señor estaba haciendo en su corazón, también se habría estropeado.  Esto es lo que sucede cuando nos dejamos llevar por la bondad de nuestro corazón humano, en vez de la bondad de Dios en nuestros corazones, que es dirigida por Su amor, sabiduría y perfección de tiempo.
Mi amigo, Dios no quiere que seas movido por lo que ves, sino por Su Espíritu.  Había muchas personas necesitadas alrededor de Jesús durante Su tiempo en la tierra.  Pero Él no sano a todas las personas enfermas a Su alrededor, ni alimentó a todos los estómagos hambrientos que encontró, ni levantó a todos los que estaban muertos.  Isaías 11:2-3 nos dice que el Señor no era movido por lo que Él veía o escuchaba.  Él era movido solo por el Espíritu.
Tú también tienes al Espíritu en ti. (1 Corintios 3:16)  Se movido por Él.  Persigue la paz que Él pone dentro de tu espíritu, para hacer o dejar de hacer algo.  Esa paz es la paz de Dios.  Actuar en esa paz va a hacer que Dios sea exaltado, ¡y Su bondad y amabilidad divinas serán realmente una bendición para ti y para los demás!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

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