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sábado, 10 de marzo de 2018

La Palabra De Dios Está Ahí Para Bendecirte


Así será Mi palabra que sale de Mi boca, no volverá a Mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.
Isaías 55:11
En la iglesia primitiva, siempre que la Palabra de Dios era predicada, había milagros de salvación, sanidad, y otras señales y maravillas.  Los endemoniados eran liberados.  Los paralíticos saltaban y caminaban.  Las personas recibían a sus seres queridos de regreso de la muerte. 
Yo recuerdo decir en uno de los servicios de nuestra iglesia que había una unción para parejas a quienes se les había dicho que no podían concebir de forma natural, para recibir a los hijos por los que habían estado creyéndole a Dios.  Mientras la palabra fluía, muchas parejas recibieron su milagro en ese servicio.
Una de las señoras que lo recibió, estaba sirviendo ese día como anfitriona.  Ella y su esposo habían estado creyéndole a Dios por un hijo, desde hacía algunos años.  Algunos meses después de ese servicio, ella se dio cuenta de que estaba embarazada —¡con gemelos!  La unción de Dios es siempre mayor que lo que pedimos.
Yo creo con todo mi corazón que realmente estamos llegando al lugar en el que mientras la Palabra de Dios fluye, va produciendo el verdadero efecto que la Palabra promete.  Así que, si la Palabra de sanidades fluye, debes saber que la sanidad ya está haciendo explosión en tu cuerpo.  Tu milagro ya ha sucedido.
Muy a menudo, mientras estás leyendo la Palabra por ti mismo, o estás escuchando a un predicador ungido de la Palabra, vas a sentir la paz y el gozo de Dios, y sentirás fe brotando en tu corazón.  Mientras la Palabra fluye y tú notas que has sido fortalecido para recibir tu milagro, ese es el momento de decir: “Señor, yo recibo mi sanidad justo ahora.”  Ese es el momento de decir: “Yo recibo Tu restauración para mi matrimonio.”  Ese es el momento de decir: “Yo recibo Tu rompimiento para mis finanzas.”
Tú no tienes que esperar hasta que un líder de la iglesia, o un amigo ore por ti.  Cada vez que tu fe es fortalecida mientras escuchas la Palabra, libérala mediante tu boca para recibir tu milagro, ¡porque la Palabra de Dios está ahí para bendecirte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

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