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sábado, 21 de diciembre de 2019

Todo Es Por El Amor De Dios


Medita En
“Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama.”  (Lucas 7:47)
La historia de ella es desgarradora.  En el relato de la Biblia, a esta mujer se le describe como “una pecadora”. (Lucas 7:37)  Muchos creen que ella era una prostituta.  Cuando ella se acercó a Jesús, Él no la apartó, ni la humilló, ni la condenó por sus pecados.  Él sabía cómo la culpa la había estado comiendo por dentro y tenía compasión por ella.
Al acercarse a Jesús, ella comenzó a llorar.  Luego, ella lavó Sus pies con sus lágrimas, se los secó con su cabello y los ungió con un ungüento precioso que le había costado el salario de todo un año.  Sin dudarlo, ella derramaba su perfume a los pies de Jesús y lo adoraba.
En respuesta, Jesús dijo que aquellos que conocen y creen cuán abundantemente Dios realmente los ama y los ha perdonado, terminarán amando mucho a Dios.  En pocas palabras, a aquellos a quienes les ha sido perdonado mucho, aman mucho.  A aquellos a quienes les ha sido perdonado poco, aman poco.  Es por eso que el énfasis del nuevo pacto no es sobre tu amor por Dios; es sobre el amor de Dios por ti.
¿Puedes ver que tu amor por Dios en el nuevo pacto nace de una relación genuina y auténtica con Él?  No se trata de una exhibición denigrante que nace del miedo al castigo o de la obligación religiosa.  Bajo la gracia, nosotros podemos amar a Dios porque Él nos amó primero.  Es por eso que las personas bajo la gracia se convierten en las personas más santas que jamás conocerás.  ¡Su santidad fluye de su relación de amor con Jesús!  Ellos han experimentado Su amor incondicional de una manera íntima y personal que los transforma.  Ellos solo quieren vivir vidas que glorifiquen y honren el nombre de Jesús.
Amigo, a todos se nos ha perdonado mucho, pero muchos no lo saben y no lo creen.  Renuncia a tratar de superar tus propias fallas, errores, adicciones y ataduras, imaginando que Dios requiere esto de ti antes de que puedas presentarte ante Él.  Cuando falles, acércate a Jesús con valentía y confianza como lo hizo esa mujer.  Siéntete libre de llorar en Su dulce presencia y simplemente adorarlo.  Derrama todo lo que está en tu corazón sobre Él.  No te preocupes, Él no acumulará más culpa y condenación sobre ti.  Él te recordará la cruz y te dirá: “Tus pecados ya están perdonados.  Yo ya pagué el precio de tus pecados en el Calvario.  Descansa en Mi perdón y amor por ti”.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

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